martes, 24 de mayo de 2011

Cuidado con esa hacha, Eugenio.

(si lo vas a leer, te conviene darle play a lo de abajo)





La casa se quedó muda por dos segundos, las risas habían muerto y Eugenio pensaba en esas historias de piratas que le había contado su mamá. La luz tenue lo iluminaba directo en su cara, salvo en las cuencas de los ojos, dejándolos como vacíos y tajantes… ¡Que imagen mas rara!

"-Me voy a bañar, no toques nada que ya vuelvo" le dijo Perla, su madre.

Eugenio no podía creerlo, 7 años de vida y jamás se había metido a inspeccionar en el sótano. Pensó que sería un acto muy superador bajar solo, con una vela encendida y que con su luz le marcara el camino. Se paró y corrió a su habitación a buscar el encendedor que guardó secretamente en su cajón junto con varias alas de pájaros, que parecían haber sido arrancadas de cuajo.

Tomó una de las alas y la olfateó. El olor a sangre seca disparó miles de sensaciones en su interior. Pudo sentir como una ola que empezaba en el centro del pecho se expandía, llenándolo de calor y escalofríos, todo junto.

Un relámpago lo devolvió a la normalidad (decidió volver a la normalidad) y detuvo esa sesión de infantiles orgasmos para volverse a entusiasmar con la idea de explorar el sótano. Era el momento justo ahora que su madre estaba bañándose. La luz de su habitación se apagó sin explicación alguna, lo que le permitió a Eugenio comprobar si el encendedor funcionaba de manera correcta. Probó dos veces y vio como nacía la llama. Por un momento recordó a uno de sus superhéroes favoritos: "La antorcha humana".

Eugenio corrió hasta la cocina, busco las velas en la heladera. En el baño su madre se aplicaba una crema exfoliante y se percató del sonido de la puerta de la heladera al cerrarse. Sacó su cabeza a través de la puerta semi abierta del baño y dijo en voz alta:

-"Estas no son horas para seguir comiendo postre, alejate de la heladera"

El niño no contestó, se empezó a mover de forma sigilosa, como un felino cuando acecha a una victima. Mientras caminaba rumbo al sótano, se imaginó descubriendo algún tesoro valioso o algo que hiciera que su reputación en esa escuela a la que concurría aumentara de forma vertiginosa.
Se imaginó siendo el chico mas popular y con un séquito de compañeros rodeándolo, aclamando y admirando “Eso” que él encontraría en el averno de su casa.

La lluvia comenzó a caer, los relámpagos se hacían notar y la luz se apagó en toda el hogar. En el baño, Perla siguió enjabonándose sin darle demasiada importancia al asunto. Recordó con un poco de dolor como en su niñez se había adaptado a vivir sin luz en la pobre casa de su familia.

Sintió la necesidad de avisarle a su hijo que no se alterara por el corte de electricidad:


“-Eugenio, metete en la cama, salgo de bañarme y voy. ¡No tengas miedo hijo! Es solo un corte de luz.”

Fue imposible que esas palabras fueran oídas por Eugenio. El niño estaba bajando las escaleras, con el corazón latiendo sin parar, casi podía sentirse salir de su pecho. Contó los escalones que faltaban para llegar al suelo y encendió la vela.

Miró a su alrededor, el sótano era sencillo a simple vista, pero… ¿Qué es simple para una criatura de 7 años?

Recorrió el lugar con la mirada y no pudo evitar fijar sus ojos en esa hacha. Fue la sensación mas espantosa del mundo, sintió en sus ojos como una fuerza incontrolable los acomodaba para que fije su mirada en esa hacha.

La mamá de Eugenio había estado secándose cuando escucho uno, dos, tres pasos y la puerta del baño abrirse. La luz se encendió y pudo ver a su hijo parado en medio del baño, totalmente inerte y abstraído.

Los gritos inundaron la casa y la sangre manchaba la cara de Eugenio. Una fuerza superior a la de un centenar titanes lo habían poseído. Mientras pegaba hachazos sin parar, sintió la carne de su madre entre las manos. No veía nada, solo se trataba de imaginar.

A los dos días, “La Nelly” que era la mujer que le chusmeaba todo a la mamá de Eugenio, entró a la casa y se encontró con Perla descuartizada. Dio aviso a la policía y no pudo conciliar el sueño por días.
De Eugenio no se sabe nada, eligió no decir nada y dejar de hablar por siempre… solo que limpió esa
hacha Modelo Vizcaina y la volvió a depositar en su lugar. Quizá sea un error del destino que el comisario Ledesma se la haya robado del sótano y ahora la tenga en el sótano de su casa, el lugar preferido de sus hijas mellizas… con las que nadie quiere jugar.

17 comentarios:

  1. Me pareció excelente la narración descriptiva, y el contenido muy Mattlock, ideal para esta Killer que ve más allá de lo simple y lo esperado.
    Me encanto, con M de mucho.
    Beso.

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  2. Nunca falta el que te dice: "Aflojale a las drogas, culiado". Bueno, ese no voy a ser yo.
    Me gustó Matt, te sigo leyendo.
    Un abrazo.

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  3. Nooo meee mooorí. Esta MUY bueno. ME encaaantó! :D
    Es simplemente genial.

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  4. Terrible perfil el de Eugenio. Muy bueno

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  5. excelente. odo que por mucho menos que esto en las librerías se paga 60 mangos. y la canción sonando y los gritos mientras leía "Mientras pegaba hachazos sin parar, sintió la carne de su madre entre las manos."
    Gracias. Saludos!

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  6. Me gustó! Y sobretodo el enroque final. Muy bueno.

    Beso!

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  7. La cancion de pink esta basada en su hijo, con 7 años,mientras pink se baña placidamente, su hijo abre un ventanal y se arroja al vacio....el cantante escucha los gritos del nene .....el resto os lo podeís imaginar......es veridico!

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  8. Me dio escalofrios del principio al final, sobre todo con esa cancion de fondo. Me gusta mucho leerte, mas aca que en twitter, va a sonar flashero pero se nota que tenes una mente muy compleja. Saludos señor Mattlok, estare esperando nuevos posts.

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  9. Exitante relato. Me gusto mucho, y mas aun el final. Cada entrada de tu blog que leo me gusta mas que la anterior, gracias por compartirlas. Saludos

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  10. Creo que lo mejor del relato es la combinación con la musica que elegiste. Me da mucho miedo, pero esta TER R IVL E

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  11. Sos re Pro!!! un Placer encontrarme con tu blog.

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  12. TE VAS A LA MIERDA. Un verdadero placer haberme tropezado en tu blog

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  13. Me encantó! y la canción quedó perfecta para el relato.

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  14. Cosas como esta inspira Pink floyd y me refiero a lo artístico, que buen relato, es espeluznante.

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