jueves, 16 de junio de 2011

La señora Carolina amaba a su hijos

La señora Carolina amaba a sus hijos. Quizás fue ese amor maternal que todo lo puede, lo que la fortaleció cuando una noche su marido no llegó del trabajo porqué estaba siendo asesinado por un par de ladrones que le sacaron el aguinaldo que había cobrado ni bien salió del trabajo.
Así que en los años que corrieron tuvo que hacer de madre y padre a la vez. Trabajaba en un taller de costura por unos miseros pesos que le alcanzaban para comprar la leche para la pequeña Trinidad y darle los dos pesos diarios a Gonzalito para que se compre alguna golosina antes de entrar al colegio.

La señora Carolina amaba a sus hijos. Quizás fue ese amor maternal lo que le permitió aguantar los constantes maltratos de su jefe y hasta esa vez que se quedó sola en el taller y Don Navarro intentó meterle la mano entre las piernas y lo unico que logró el viejo fue recibir un golpe en la mejilla y no contento con esto le rompió el vestido a la mujer, dejandole los senos al aire.
La mina se condenó sola a lo peor, tenía dos hijos que mantener y se había quedado sin trabajo. No tenía hermanos ni parientes cerca. La señora Carolina era hija única y a los quince años se había escapado de su casa, con quien se convertiría en su marido. Su difunto marido.

Pensó en muchas salidas para costear y asegurar la supervivencia de sus hijos, pero se sentía vieja y nunca fue buena en el sexo como para ser una puta más del pueblo.
En el pueblo se sabía poco y nada de ella. Se la conocía como "La viudita" y algunos ni llegaron a conocerla. Rarísimo, por que en un pueblo es en donde se saben todos los detalles de la vida de sus habitantes, hasta los más privados.
La señora Carolina amaba a sus hijos y quizás fue ese amor el que la llevó a soportar los constantes acosos del dueño de la pensión que alquilaba, quizás fue ese amor el que dos semanas después la impulsaba a dejarse coger por el dueño de la pensión.

Mascotas nunca tuvieron, de hecho el marido de la señora Carolina odiaba a los animales, le parecían seres despreciables y los calificaba de "gastos innecesarios" y cada vez que Gonzalito le preguntaba si podían adoptar un perrito callejero, la respuesta era la misma:
"-No Gonzalo, ya te lo dije... a tu papá no le gustan los animales y no tenemos plata para mantenernos ni nosotros."
El día que los sudores fríos, los sudores de metal la hicieron colapsar y lograron que entre en una crisis, la señora Carolina le dijo al tipo que le alquilaba la habitación que podía trabajar de lo que él quisiera, menos de puta.
El tipo totalmente reacio le dijo que no había trato: era que le prestara su cuerpo para hacerle todas esas cosas que su esposa no se dejaba hacer o la ponía de patitas en la calle a ella y a los hijos. Le importaba poco. En realidad no le importaba nada.
Y así fue como una tarde la señora Carolina partía sin rumbo con la pequeña Trinidad en los brazos y el pequeño Gonzalito a su lado, ayudando a cargar los bolsos.

Habían decidido ir a visitar a la abuela. Sin saber que les podía esperar o la reacción de la vieja al encontrarse de nuevo con su hija, ahora viuda , junto con sus nietos. La señora Carolina amaba a sus hijos.
Tenían que partir rápido. Con los últimos billetes que la viuda había juntado compró los pasajes y esa misma noche tenían un micro que los dejaba en el otro pueblo donde vivía la abuela.
Antes de llegar a la terminal pasaron por una chacra donde un perrito de no más de un año los empezó a seguir. El bicho era hermoso, blanco casi como una pompón de algodón que no dejaba de jadear mientras seguía a la familia. La señora Carolina lo ignoró hasta que la criatura le ladró, casi mirándola.

Uno de los sonidos más dulces y enloquecedores resultó ser ese ladrido. No había forma de que un ser humano no lo escuchase y quedase petrificado. La señora carolina se dio vuelta y lo único en lo que pudo hacer hincapié su vista fue en ese pompón blanco que le ladraba y miraba. La señora Carolina amaba a su hijos pero en ese momento le importo poco el llanto de la pequeña Trinidad, acostumbrada a su mamadera que hace varios días venía cumpliendo la función de cena y las preguntas numerosas de Gonzalito. Dejó a la nena en el piso envuelta en una manta, se acercó al perro y lo acaricio...
"-¡Que linda sensación!" pensó y empezó a acariciarlo con mas fuerza, casi queriendo sentir el cuero que había debajo de todo ese pelaje blancuzco.

"-Cuidáme, amáme, tenéme cerca, no me dejes, besáme, arropáme."
El perro le estaba hablando y ella estaba sorda de todo ruido que no viniera de esa criatura, estaba ajena de la realidad. Su atención se centraba sólo en el animal. Era imposible mirar a su alrededor, la cara del perro era casi humana. Estaba rodeado de luz, tocarlo era una sensación única. La señora carolina no tenía frío y no era consciente de que estaba haciendo menos de dos grados bajo cero mientras acariciaba el perro y se olvidaba de sus hijos.

Lentamente fue amaneciendo, cuando la mujer empezó a sentir que el perro se iba desmaterializando. Comenzó por hacerse transparente, perdía el color y la señora Carolina podía ver sus manos a través de él. De un momento a otro el bicho desapareció por completo y la viuda se sintió totalmente rara. Había estado separada de su cuerpo, era como la primera vez que podía pensar claro en mucho tiempo. Caminar le resultó difícil y mucho mas reaccionar que había dejado a dos criaturas morirse de frío.
La imagen fue espantosa, se dio vuelta y encontró a la pequeña Trinidad y a Gonzalito acurrucados en el piso y pálidos. Trató de despertarlos, les gritó y lloró pero nada ocurría. Eran dos angelitos mas en el cielo.

La señora Carolina amaba a sus hijos.


2 comentarios:

  1. Mattlock: Me gusta la historia, me gusta la frase q se repite, eso le da otra connotación al cuento. Los personajes tienen rasgos definidos y Carolina claramente sufre y está bien narrado.
    Solo hago una pequeña crítica y por favor no lo tomes a mal: Hay un par de errores de ortografía y corregiría algo del orden sintáctico. Eso es solo cosmético! Pero el resto es muy bueno!!!
    Felicitaciones!!

    Beso grande!

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  2. Hola, creo que por twitter llegue aca, no lei en verdad lo que escribiste, solo mire la "droga sonora" que tenes por ahi y me parecio una muy buena elección.

    Saludos!
    Daniela.-

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